¿Conoces la diferencia entre una hidratante vaginal y un hidratante vaginal?

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Matrona Leticia del Valle

 

Hidratamos nuestra cara, nuestro cuerpo, nuestro pelo … ¿y nuestra vagina?  Nuestros órganos genitales también requieren de un cuidado especial, y aunque la sequedad vaginal es un problema que se suele menospreciar,  casi todas las mujeres sufrimos algún episodio  a lo largo de  nuestra vida.

 

Lo normal es que la vagina esté hidratada de forma natural. Primero para mantener su PH y  protegernos de determinadas infecciones  y segundo, para facilitar los movimientos del pene dentro de la vagina. Si no se produce esa hidratación natural, notaremos síntomas como picor, escozor o dolor en las relaciones sexuales como consecuencia de la sequedad vaginal. Por suerte,  tenemos cremas y productos específicos para poder prevenirlo o  solucionarlo. Pero si no los utilizamos, el  problema  puede empeorar y afectar no solo a nuestra salud  vaginal,  también  a nuestra calidad de vida.

 

¿Qué puede causar sequedad vaginal?

Por lo general la principal causa de sequedad vaginal, es una alteración de las hormonas, en concreto una disminución de los estrógenos. Y la etapa donde es más brusco el  descenso de estrógenos es la menopausia, por eso es donde más se acentúa el problema.

Pero de forma esporádica, la sequedad vaginal puede aparecer a cualquier edad, porque hay  situaciones en las que también disminuye la hidratación natural de la vagina: la toma de determinados medicamentos (anticonceptivos, antidepresivos o antihistamínicos), quimioterapia, estrés, la lactancia o el  uso de jabones o detergentes inadecuados.

Si los síntomas son leves lo primero que tienes que hacer es utilizar un jabón específico para la zona íntima con un  ph adecuado que no irrite ni reseque la zona,  usar solo papel higiénico blanco sin perfume y  lavar la ropa interior con detergentes sin perfumes y sin suavizantes. Pero estos cuidados solo serán suficientes si la sequedad es leve y apenas tienes síntomas. En la mayoría de los casos, hay que usar una hidratante o un lubricante  vaginal. Los hay  en forma de crema, gel o aceite. Hay muchos en el mercado, y aunque te puedan parecer iguales, tienes que saber distinguirlos y  elegir bien, ya que cada uno de ellos tiene un uso distinto.

 

¿Cuándo debes usar una hidratante vaginal?

Necesitarás una hidratante vaginal si tienes síntomas de sequedad vaginal (irritación y ardor) que no necesariamente están relacionados con la actividad sexual, ya que  están formulados para mantener una humedad más o menos constante en la vagina. Buscan por un lado comodidad y disminuir las molestias y por otro mantener un ambiente con el PH adecuado ya que en una vagina seca es difícil mantener la flora bacteriana de la vagina en equilibrio.

Se absorben por la mucosa vaginal para imitar las secreciones naturales y en general no tienen ningún perfume, aroma o sabor.

Sus efectos son a largo plazo por lo que se aplican  regularmente 2 ó 3 veces a la semana.

Suelen venir con un aplicador para facilitar que la hidratante entre en contacto con las paredes interiores de la vagina. No las debes confundir con las hidratantes vulvares, que se utilizan para la sequedad y el picor de la piel de la vulva por lo que su uso es exclusivamente externo.

 

 ¿Cuándo debes usar un lubricante vaginal?

Los lubricantes están pensados para ser usados en las relaciones sexuales, especialmente si estás incómoda o sientes dolor durante la penetración. Actúan de inmediato y proporcionan un alivio temporal a las sensaciones causadas por la sequedad vaginal, ya que reducen la fricción sobre el tejido genital asociado a la penetración.

La falta de lubricación durante las relaciones sexuales suele producir dolor, picor, irritación y puede provocar la rotura del preservativo con el riesgo de transmisión de una infección sexual o un posible embarazo. Por eso los lubricantes son perfectos para que tus relaciones sexuales sean más placenteras y  más seguras.

Tienen una capacidad de lubricación muy alta, pero relativamente corta en el tiempo, por eso se aplican justo antes de las relaciones sexuales en la vagina y la vulva y no se absorben por la piel para que el efecto dure mientras dura la relación sexual.

Pueden reducir la movilidad de los espermatozoides por lo que si estás buscando embarazo no te lo aconsejo.

Existen muchos lubricantes en el mercado, pero los más recomendables son los que vienen con base de agua o silicona. Los lubricantes con base de aceite debes evitarlos ya que pueden causarte  irritación vaginal al alteran el ph de la vagina. Además, están asociados con altas tasas de rotura del preservativo de latex o del diafragma si lo usas. Los preservativos de poliuretano no se rompen con los lubricantes a base de aceite.

Otra de las clasificaciones que se utilizan para los lubricantes es si son  isosmolares o hiperosmolares. Los primeros, contienen la misma concentración de sales y otros ingredientes que las células, por lo que no producen sequedad. Por el contrario, los hiperosmolares, contienen más sales, hidratos de carbono y proteínas que el interior de las células de la vagina. Este desequilibrio, hace que las células pierdan agua y como resultado, produzca sequedad, por lo que no te lo recomiendo si tienes sequedad severa.

La última clasificación hace referencia a si el uso del lubricante es funcional o lúdico. Los primeros están destinados exclusivamente a la sequedad vaginal y los segundos los puedes aplicar en cualquier situación, ya que están dirigidos a parejas que quieren introducir un producto de juego en las relaciones. Por eso tienen distintos  olores y sabores o efectos de frio o calor.

 

¿Cuándo debes usar una hidratante vaginal con estrógeno?

Cuando la hidratante vaginal no es suficiente, hay síntomas de sequedad severos o atrofia vaginal, necesitas una hidratante vaginal con estrógeno. Ya hemos dicho que en la menopausia, si o si,  se produce un descenso brusco de estrógenos. Como la vagina es el órgano con mayor número de receptores estrogénicos,  es muy sensible a cualquier variación de esta hormona. Y ocurre, que  cuando los estrógenos bajan,  la vagina se hace más pequeña al disminuir su diámetro superior, su piel se vuelve  fina, pálida y frágil, se atrofia su mucosa y las secreciones vaginales disminuyen. Es lo que se llama atrofia vaginal y lo notarás porque sentirás picor, escozor y en algunos casos dolor. Esto afecta a la vida sexual y a su calidad de vida del 45% de las mujeres mayores de 50 años y lo más grave es que  menos del 25% consultan para buscar una solución.

Las hidratantes vaginales con estrógenos, funcionan depositando el aestrógeno directamente en la vagina, donde se absorbe, con una mínima absorción para el resto del cuerpo. Restauran el flujo sanguíneo vaginal  y mejora el espesor y la flexibilidad de los tejidos vaginales.

Se aplican 14 días seguidos y luego 2 ó 3 veces por semana. Los resultados se notan a las pocas semanas. Además, te ayudarán a prevenir otros problemas sexuales como  el dolor durante el acto sexual, la disminución de la excitación, ausencia del orgasmo o el sexo crónicamente doloroso. Porque cuando tienes síntomas de atrofia vaginal, las relaciones sexuales es muy muy  probable que sean dolorosas, lo que hace que no te apetezca tenerlas, lo que a su vez agrava la atrofia vaginal. Y entras en un círculo en el que no tienes relaciones porque son dolorosas  y son más dolorosas porque dejas de tener relaciones. Pero creo que dejar de tener relaciones no es la solución. Mi recomendación es que si estás en la menopausia, uses una hidratante vaginal con estrógenos dos veces a la semana para evitar la atrofia vaginal y sobre todo para que no se vea afectada tu vida sexual. Ya que si eres sexualmente activa, tendrás mayor elasticidad en los tejidos de la vagina,  mayor lubricación al incrementarse la vascularización debido al estímulo mecánico y por tanto,  tendrás menos síntomas relacionados con la atrofia vaginal.

No  debes utilizar la hidratante vaginal con estrógeno como lubricante para las relaciones sexuales ya que contienen hormonas que pueden ser absorbidos por tu pareja.

¿Se pueden usar lubricantes  caseros?

Puede que se te haya pasado por la cabeza utilizar un lubricante casero en un momento de improvisación, o bien los uses habitualmente pensando que son actos para lubricar. Pero nada más lejos de la realidad. Los lubricantes caseros no se aconsejan por la dificultad para eliminar los restos, por favorecer infecciones y por ser incompatibles con los preservativos.

 

El lubricante casero más antiguo es la saliva. Si bien no produce efectos adversos, tiene el problema de que no dura el tiempo suficiente como para finalizar las relaciones sexuales.

La vaselina fue también muy empleada, pero tiene sus peligros y no es recomendable. Para empezar, se trata de un producto fabricado a partir de hidrocarburos (la vaselina es un nombre comercial, pero su compuesto principal, el petrolato, no tiene una denominación tan amable). Puede ser fuente de infecciones en la vagina, aparte de tener un tacto grasoso mucho menos agradable que un gel comercial.

Algunos alimentos también se suelen utilizar para las relaciones como cremas de leche, miel, helados,… pero no deben usarse en el interior de los genitales ni durante el coito (especialmente si contienen picantes o alcohol)

El agua, pese a ser un líquido, no ayuda a la penetración, como habréis podido comprobar cualquiera que hayáis tenido una relación sexual en una piscina o en el mar. Aunque podemos tener relaciones sexuales bajo el agua, mojar la vagina no es lubricarla.

El jabón diluido en agua tiene también contraindicaciones en las relaciones sexuales: cuando la solución se seca, genera el efecto contrario al que se pretende. En vez de lubricar, raspa, generando escozor y molestias. Debes  evitarlo.

La mantequilla, pese a ser popularizada en alguna película, tiene una estructura grasa y oleosa, se descompone y erosiona la mucosa y el preservativo, huele mal y es difícil de extraer. Ocurre algo parecido con el aceite de cocina y la manteca de cerdo.

 

En definitiva, aunque los lubricantes caseros pueden parecer baratos y que nos sacarán de un apuro, nos traerán muchas veces incomodidad, disminuirán el placer sexual y, lo más importante, nos pueden poner en riesgo de infecciones o romper el preservativo.

 

 

Resumiendo, si tienes síntomas de sequedad vaginal no solo relacionados con la actividad sexual debes usar regularmente y como parte de tus cuidados habituales, una hidratante vaginal, y añadir un lubricante si fuese necesario para las relaciones sexuales. Si solo notas sequedad con las relaciones  debes usar únicamente un lubricante. Y si estás en la peri o post menopausia una hidratante vaginal con estrógenos.

 

PD: Es muy probable que tanto en las hidratantes vaginales como en los lubricantes tengas que probar varios hasta que des con el que más te guste, igual que ocurre con las cremas de la cara o del cuerpo. De todos modos, si tienes cualquier duda no tengas miedo o vergüenza de consultarme.

 

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